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December 24, 2013
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Caroline ya dejaba de reconocer los lugares por donde pasaban, y eso podría ser considerado un secuestro, así que no tuvo mas opción que defenderse, lucho para tratar de liberar uno de sus brazos, y cuando lo logro, soltó un puñetazo en el estomago de este chico. Para su mala suerte, estaban al borde de un barranco, y cuando Caroline lo golpeo, ella callo por el barranco, este chico fue tras de ella corriendo, pero de alguna manera, tropezó, haciendo que el también rodara cuesta abajo. Llegaron al final de esta brutal caída, y Caroline callo a manera de que pudiera ver como caían los copos de nieve desde el cielo. Christopher se levanto lo más rápido que pudo al darse cuenta de que había caído por encima de esta chica.
–¿Estas bien?– Pregunto este chico aun un poco sonrojado por la incomoda caída.  
–¡¿Parece que estoy bien?! ¡Literalmente me secuestras, nos caemos por un barranco! ¡¿Y tú preguntas si estoy bien?! – Grito esta mientras pasaba una de sus manos por detrás de su cabeza.
–¿Por qué te revisas la nuca? – Pregunto este chico curioso mientas se ponía de pie.
–Creo que me golpee la cabeza o algo así…– Dijo Caroline tratando de calmarse.
–Christopher, mucho gusto– Añadió mientras le ofrecía su mano para ayudarla a levantarse.
Caroline acepto la ayuda, aunque no confiaba en el chico, parecía que este no quería hacerle nada malo. –Caroline– Añadió ya que estuvo de pie, y aprovecharon que sus manos estaban juntas para estrecharlas. Ninguno de los dos podían reconocerse los rostros, aun estaba demasiado oscuro como para poder distinguir algo.
–¿Tienes idea de donde estamos?– Pregunto Caroline mientras se abrazaba a ella misma,  hacia mas frio ahí que en su casa.
–No, yo acabo de mudarme a Londres– Dijo Christopher tranquilo. Caroline se puso nerviosa, estaba con un extraño que literalmente la secuestro, y para colmo, ninguno de los dos sabía donde estaban.
–¡¿Qué?! ¡Literalmente me secuestras y corres como si no hubiera mañana! ¡¿Y NO SABES DONDE ESTAMOS?! – Grito Caroline nuevamente, y entonces comenzó a caminar en círculos pensando que hacer en una situación como esa, aunque claro, es la única vez que dos chicos con súper velocidad se pierden en medio de quien sabe donde.
–Bueno, mientras tú calmas ese problema de histeria que tienes, yo voy a buscar ayuda– Dijo Christopher tranquilo, y se dio la vuelta, dispuesto para irse a buscar a alguien o algo que pueda serles de ayuda.
–¡¿Estas loco o que?! ¡No puedes dejarme aquí sola! – Le grito nuevamente Caroline cuando Christopher ya comenzaba a caminar.
–Puedes venir si quieres– Añadió Christopher aun caminando, manteniendo su tranquilidad. Caroline no podía creer que estuviera tan tranquilo.
De cualquier manera, termino siguiendo a ese chico, que para gusto de ella, era bastante raro.  Ya tenían un buen rato de haber caminado sin rumbo alguno, y Caroline comenzaba a desesperarse. A pesar de que ella comenzaba a perder la paciencia, ese lugar le parecía muy familiar y no se sentía tan desconfiada, pero aun así, ya quería regresar donde su cama y hacer de cuenta que eso nunca paso. Todo ese paisaje de nieve en el bosque le recordaba a Christopher varios cuentos que había escuchado con Alejandro y Chad durante su estancia en el jardín de niños, y sonrió al recordar uno de tantos cuentos. En ese momento, solo estaban Caroline y Christopher solos y en un silencio que comenzaba a tornarse incomodo, y lo único que hacia que pudieran distinguir algunas cosas en medio de todas esas sombras era la luz de la luna llena, Caroline ya comenzaba a abrir la boca para preguntarle algo a Christopher, que ya estaba comenzando a recordar de donde lo conocía, cuando de repente, en medio de su caminata, paso una gélida brisa detrás de una silueta que parecía que había pasado volando frente a ellos dos.
–¿Viste eso, Caroline? – Pregunto Christopher sorprendido, entonces paso una corriente similar, y Caroline sintió una fría mano cubrir su boca mientras otra rodeaba sus brazos y cintura, e involuntariamente comenzó a temer lo peor. Esta volteo un poco y pudo ver a un chico que parecía tener la misma edad que ellos dos, su tez era tan blanca como la sonrisa que mostraba y la capucha de una anticuada capa no dejaba ver el color de su cabello. Cuando este chico noto nerviosa a Caroline soltó su cuerpo, e hizo una seña de que no hiciera ruido. Caroline nerviosa, y teniendo fe en que este chico no les haría daño, asintió suavemente con la cabeza, entonces este chico quito suavemente su fría mano de la boca de Caroline y le sonrió una vez mas, entonces este chico camino lentamente hacia la oscuridad y las sombras, que estaba siendo compuesta por la noche, los arboles y la luna.
–¿Caroline…?– Pregunto Christopher de nuevo, al darse cuenta de que Caroline ya se había tardado en contestar.
–¿Qué? –Pregunto esta, haciéndose la que se distrajo.
–¿No lo viste? – Añadió Christopher, acercándose a Caroline.
–¿Ver que? – Pregunto esta nuevamente, y entonces se sintió otra corriente de aire, pero esta vez, fue sobre ellos dos.
–Hola, ¿Están perdidos? –Dijo una voz detrás de Christopher, inmediatamente ambos voltearon a ver, y se pudo ver al mismo chico que había asustado a Caroline hace un momento. Christopher dio un par de torpes pasos hacia atrás al ver el crecido cabello castaño y los ojos celestes de este chico.
–¿Necesitan ayuda? –Volvió a preguntar este chico, que se le veía con una radiante sonrisa. Esto le pareció extraño a Caroline, además de sus pies descalzos a la mitad del invierno, este parecía estar lleno de energía como si estuvieran en plena luz del día.
– La verdad si, ¿Sabes donde estamos?– Pregunto Christopher tratando de ignorar el hecho de que el cabello casi hasta sus hombros de este chico lo distraía bastante.
– No se como se llama este lugar, pero lo conozco desde que tengo memoria, ¿De donde vienen? – Pregunto de nuevo este chico, acercándose amistosamente a ellos dos.
–De Londres– Contesto Christopher –Huimos de la policía, y rodamos por un barranco, desde ese momento estamos caminando tratando de buscar ayuda– Añadió, entonces Caroline recordó que Christopher la había secuestrado literalmente.
–¿Huimos? ¡Tú me trajiste aquí! – Añadió Caroline con una mirada furiosa y cruzada de brazos.
–Pues corrieron bastante rápido, Londres esta como a 3 horas a pie de aquí, bueno, como sea que hayan terminado aquí, tienen que descansar, por cierto, ¿No te duele esa herida que tienes en el costado? – Dijo este chico, mirando a Caroline.
–¿Cuál herida? – Dijo ella, entonces pasó una de sus manos por detrás de sus costillas, y pudo sentir como la sudadera de Francis y su pijama estaba desgarrada, luego miro su mano, y tenía un poco de sangre en ella. –¿Cómo paso esto? –  Susurro para ella misma. Con razón sentía escalofríos tan seguidos, pero, ¿como es que no se había dado cuenta de tal herida?  
– Vengan, pueden pasar la noche en mi casa, y podemos aprovechar para revisar esa herida y limpiarla– Dijo este chico sonriente, y de nuevo comenzaron a caminar. Caroline ya comenzaba  a sentirse fastidiada y con sueño, y de nuevo, comenzó a echar de menos su cama. Comenzaba a preocuparse un poco, pues el amanecer no tardaba mucho en llegar, pero tomándolo por cierto lado amable, al día siguiente seria sábado, esos días sus padres solían salir  mas temprano de lo usual, y los sábados Francis acostumbra levantarse tarde.
–Oye, ¿Desde cuando vives aquí? – Pregunto Caroline al escuchar a ese chico decirle a Christopher que vivía cerca.
–Toda mi vida– Contesto el, caminado hacia atrás, recargando su nuca con sus brazos, y Caroline supuso que se refería a que ahí había nacido, y no cuestiono mas, ya sabia de varios casos donde algunas personas nacen lejos de las ciudades. Pronto los tres chicos llegaron a un lugar donde había una pequeña choza, parecía ser la de un cuento de los que Christopher había recordado hace unos momentos. Christopher venia platicando amablemente con ese chico, que al parecer, su nombre era Jake, Caroline no les estaba poniendo atención, solo pensaba en que esos dos chicos ya los conocía de algún lado. Ya estaba recordando como fue que conoció a Christopher, pero no le preocupaba recordar a Christopher en ese momento, el que en verdad le estaba dando curiosidad, era el otro chico.
– Ya casi llegamos– Dijo Jake, sonriéndole a Caroline, y entonces ella levanto la vista. Ya cerca estaba una especie de choza que tenia por puerta un hueco en la entrada, esta choza estaba cubierta de escarcha, y Caroline soltó una pequeña risilla por lo bajo. En ese momento, se distrajo de nuevo al recordar las novelas y películas de su infancia, y no pudo evitar hacerse una idea de que este chico tenía una vida parecida a la de Peter Pan. Entraron saltando atraves de tal hueco, y ya dentro de la choza, se dieron cuenta que era mucho mas acogedora de lo que se veía.
–¿Enserio vives aquí? – Pregunto Caroline recordando su vaga idea de hace unos momentos.
–Humilde y pequeño, pero es mi hogar–  Añadió este chico acercándose a un closet. A Caroline le pareció gracioso que sus closets tuvieran puerta y su entrada no.
–¿Y vives solo? – Pregunto Christopher curioso, mientras inspeccionaba con la vista el pequeño lugar, que estaba siendo alumbrado por unas cuantas velas y la luz de la luna que se colaba por una pequeña ventana sin cristal.
– Yep– Dijo despreocupado este chico. Entonces se dio la vuelta y traía en brazos una colchoneta, un par de sabanas, y una caja de madera, que por cierto, estaban increíblemente empolvados. – Siéntate por favor– Añadió Jake, dirigiéndose a Caroline mientras señalaba con la mirada un banquito junto a una mesita, ambos hechos de madera. Caroline le obedeció y fue a sentarse donde Jake le había indicado. Jake dejo caer al suelo las sabanas, colchoneta y la caja al suelo, haciendo que la caja de madera callera sobre las colchonetas, y una nube de polvo salió de tales sabanas. Los tres tosieron un poco, e hicieron que el polvo se disipara moviendo sus manos agitadamente. – Vamos a limpiar esa herida– Dijo Jake en cuanto el polvo se disipo. Abrió la caja de madera, y saco unas pequeñas botellas sin etiquetas, vendas y algodón.
Después de que puso algunas cosas en la mesita de madera, Jake miro a Caroline como esperando algo, y esta se incomodo un poco, ya que Christopher miraba a ambos extrañado. – Ahm… ¿Qué? – Pregunto Caroline, temiendo que su pregunta fuera muy estúpida.
– Necesito ver la herida para limpiarla y vendarla– Dijo Jake con una botellita y algodón en las manos. Caroline comprendió a lo que se refería, y se ruborizo, pero Christopher parecía aun no entender. Caroline comenzó a levantar un poco la sudadera que traía puesta, y luego se dio cuenta de que Christopher seguía ahí.  
– Ahm… ¿Te molesta?– Dijo Caroline dirigiéndose a Christopher.
– Ah, si, lo siento– Dijo Christopher, aunque no había entendido muy bien a que se refería Caroline. De cualquier manera, se dio la vuelta, y se asomo por un pequeño pasillo, que parecía que llevaba a un dormitorio o algo parecido, así que se dirigió hacia ese lugar. Apenas Christopher desapareció tras tal pasillo, Jake volteo a ver a Caroline, y esta se ruborizo de nuevo. Aun sentada en tal banquito y con desconfianza y nerviosismo se quito la sudadera de Francis, y después de este, la camisola de su pijama dejando al descubierto su pálida espalda, entonces sintió un pavoroso escalofrío, se estaba congelando, afuera estaba nevando, y las ventanas de la choza de Jake no tenían cristales ni nada que evitara que el frio viento entrara. –¿No tienes frío?– Pregunto Caroline abrazándose a ella misma, aun sonrojada.
–La verdad es que no recuerdo haber sentido frio o calor en algún momento de mi vida– Contesto tranquilo. Jake se sentó en cuclillas detrás de Caroline, abrió una de las pequeñas botellitas, mojo un poco de algodón con el liquido verde que contenía tal botellita, y lo froto suavemente sobre la herida de Caroline. Apretó los ojos ante el ardor que le causo el contacto de esa cosa que le ponía Jake con su herida, que hace unos momentos, parecía no notar. Esa herida era bastante grande, y casi cruzaba toda la cintura de Caroline, haciendo que Jake se preguntara como es que no había notado una herida de tal tamaño. Después de un rato, ya que su herida estaba limpia, Jake tomo unas vendas, y comenzó a envolver la cintura de Caroline con ella, algo que hizo que Caroline se ruborizara aun mas, ya que estaba semidesnuda de la cadera para arriba, pero ella aun moría de frio, y solo quería que Jackson terminara para que pudiera cubrirse del frio. –Listo, eso tardara varios días en cicatrizar…– Dijo Jake después de un rato –Me pregunto como fue que no la notaste, podrías estar muriendo desangrada y tu no te dabas cuenta– Añadió mientras Caroline se apresuraba a buscar la camisola de su pijama. Por fin la encontró, y estaba dispuesta a ponérsela.
–Oh, espera, espera, deja que arregle eso por ti– Comenzó a hablar de nuevo y se apresuro a ir al pequeño closet de donde había sacado los cobertores, unos segundos después se dio la vuelta y le entrego a Caroline un suéter tejido a rayas verdes. –Ponte esto, perdón por hacerte esperar, y perdón si esta empolvado– Dijo Jake mientras Caroline se ponía ese suéter. Justo estaba regresando Christopher de su pequeño recorrido cuando Caroline se terminaba de poner el suéter y venia con un pequeño conejo en los brazos. Jake volteo a ver a Christopher y sonrió divertido al ver a Christopher rascarle las orejas al pequeño conejo. Caroline, al ver a Christopher acercarse con el animalito en brazos, inmediatamente comenzó a caminar lentamente hacia atrás.
–¡Que conejo tan mas tierno! ¿Es tuyo?– Dijo Christopher mirando tiernamente al conejo.
–No realmente, solo lo tengo aquí mientras dure el invierno, lo encontré solo al pie de un árbol, si no lo traía hubiera muerto de frio– Añadió Jake acercándose a ver al conejito, que se le veía muy satisfecho con el masaje que Christopher le estaba dando. Caroline para ese momento ya se encontraba del otro lado de esa pequeña habitación, tratando de mantener la calma.
–¡Caroline, mira esto! ¡Es adorable!– Dijo Christopher al notar que Caroline se había alejado de el.
–Gracias, pero no gracias, aquí estoy bien– Contesto un poco somnolienta, mientras comenzaba a rascarse la nariz.
–¿Qué pasa? ¿Acaso no quieres verlo?– Añadió acercándose a Caroline, y esta volvió a retroceder.
–No, no es eso, yo... Yo…–Trato de hablar, pero comenzó a perder un poco de aire al sentir ganas de estornudar.
–¿Qué tienes?– Pregunto Jake al darse cuenta de lo que estaba comenzando a pasar.
–Yo… ¡Soy alérgica a…!– Y comenzó a estornudar fuertemente–… ¡A los roedores!– Añadió entre estornudos, mientras seguía tratando de alejarse de Christopher y el conejo. Caroline callo al suelo de espaldas, al no fijarse que detrás de ella había unas sillas. Jake corrió hacia Christopher y tomo al conejito en sus brazos.
–¡Oye!– Dijo Christopher al notar que Jake prácticamente le había arrebatado al conejo, y este fue casi corriendo de donde Christopher había llegado con el conejo. Christopher se acerco a Caroline, que comenzaba a calmarse, y este le extendió su mano para ayudarle a levantarse. Caroline acepto la ayuda, y apenas se levanto, bostezo perezosamente.
–Listo, ahora, vengan, les voy a mostrar donde dormirán– Dijo Jake al regresar a los poco momentos de haberse llevado al conejito. –Tranquila, el conejo esta en otra habitación– Añadió al notar la inseguridad de Caroline. Jake tomo la colchoneta que había dejado en el suelo hace unos momentos y las sabanas, entonces se dirigió al mismo pasillo donde se habían metido Christopher y Jake, Caroline siguió a ambos, mientras volvía a bostezar. Dieron la vuelta por otro pequeño corredor que estaba antes de llegar a una habitación cuya puerta estaba cerrada. Unos segundos después llegaron a otra habitación. Jake abrió la puerta, Christopher dejo que Caroline entrara primero, luego el y Jake respectivamente. Esa habitación estaba más grande que donde los recibió Jake, entonces Caroline se dio cuenta de que a pesar de que estaba más grande, solo había una cama, entonces volteo a ver a Jake, y noto que este le había dado a Christopher la colchoneta y las sabanas.
–Perdonen, alguno de ustedes dormirá en la colchoneta, no tengo otra cama que ofrecerles– Dijo Jake mientras se rascaba la nuca.
–No te preocupes, yo puedo dormir en la colchoneta– Dijo Christopher mientras comenzaba a acomodarla en el suelo, cerca de la cama. Caroline volteo a verlo.
–¿Seguro?– Pregunto esta abrazándose a ella misma de nuevo.
–Totalmente, además, tu estas herida por mi culpa, así que tu herida y en la cama, yo sin problemas y en el suelo– Dijo Christopher ya recostándose en la colchoneta haciendo una almohada con sus brazos, así que Caroline ya no pudo replicar mas. Christopher volteo a verla como esperando que ella le dijera algo, pero solo pudo verla sonreírle tímidamente.
Jake comenzó a buscar un par de cobertores mas, al darse cuenta de que unas sabanas y un suéter no serian suficientes para Caroline, y las tendió sobre la cama. –Listo, ahora puedes dormir calientita– Dijo Jake sonriéndole a Caroline, después de que esta bostezo una vez mas. –Buenas noches– Dijo Jake al ver que ella no contestaba nada, entonces se dirigió a la puerta y Caroline se sentó en la cama, para ese momento, Christopher ya se había quedado dormido.
–Oye, Jake…– Comenzó a hablar Caroline al darse cuenta de que no le había dado las gracias en toda la noche.
–¿Si?– Dijo dándose la vuelta.
–Bueno, Jake… Gracias– Agradeció Caroline con un ligero rubor en las mejillas.
–No tienes nada que agradecer, buenas noches– Dijo Jake, y se dirigió  a la puerta.
–Oye, Jake…– Lo llamo Caroline de nuevo, y este se asomo de nuevo por la puerta.
–¿Necesitas algo?– Pregunto Jake.
–¿Por qué nos ayudas?– Pregunto Caroline aun sentada en la cama. Jake entro de nuevo a la habitación.
–No tengo una razón– Dijo después de unos instantes de haber pensado en su repuesta, cuando ya estaba parado frente a Caroline.
–¿No te da desconfianza que hayamos terminado aquí por huir de la policía? – Pregunto Caroline nuevamente, mirando los ojos celestes de Jake, que le estaban recordando a los ojos de John.
–No me dan miedo, si ustedes quisieran hacerme algo, ya lo hubieran hecho, además ustedes deben tener sus razones para haber huido de la policía, yo solo los quise ayudar, y la verdad no creo que tenga algo de lo que arrepentirme después– Dijo mirando también a Caroline. Ella bajo la mirada pensando en que tenía razón.
–Algunas veces es bueno confiar ciegamente– Añadió Jake, entonces se dirigió hacia la puerta nuevamente, Caroline ya no sabia que decir, y mientras Jake se dirigía a la puerta, Caroline se recostó en la cama que el le ofreció, cubriéndose del frio que ya tenia rato de haberla estado torturando.
–Dulces sueños– Dijo Jake mientras cerraba la puerta, dejando a Caroline y a Chris solos, para que pudieran dormir y estuvieran listos para regresar a su casa en la mañana.
–Buenas noches– Susurro ella cuando la puerta se cerro, entonces decidió cerrar sus ojos, y al poco tiempo, se quedo dormida.
¡OH YEAH! ¡DOBLE CAPITULO EN UNA MISMA NOCHE! /._./
¿Que es esto? ¿Navidad? º º º Oh, espera, ¡SI LO ES! :iconmingplz: **Ba dum tss**

Como sea  :B

¡Disfrutenlo! xD
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